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CONCLUSIÓN |
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Espero que hayáis aprendido algo importante: a escribir bien se aprende. Lo único realmente necesario, aparte del papel y bolígrafo o el procesador de textos -por supuesto-, es la buena disposición, hacerlo con gusto, divertirse -incluso- jugando con las frases, con el contenido, con la organización de ideas. Escribir no puede ser, no debe ser jamás, un ejercicio aburrido. No aprendemos nada en absoluto de todo aquello que nos aburre. Únicamente nos llega aquello que hacemos, que realizamos, de buen grado. Aquello que despierta nuestro interés. No lo olvidéis. Para terminar, os quiero ofrecer un regalo: el decálogo de la redacción de Daniel Cassany, maestro de la escritura, al cual ya he citado al comienzo de la webquest. Aquí lo tenéis. Decálogo de la redacción
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